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martes, 15 de abril de 2014

LA DESPOSESIÓN EN CANARIAS DE LA DIOSA MADRE CHAXIRAXI -III






LA DESPOSESIÓN EN CANARIAS DE LA DIOSA MADRE CHAXIRAXI -III

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen

Viene de la entrega anterior

Es este principio  ciegamente adoptado antaño, el que ha dado lugar a que María-Isis fuese declarada madre de Dios (de la Sol) y, consecuentemente, del día, mater salvatoris, dei, diei, por el Concilio de Calcedonia.

            5º. Telus, Latona, la tierra, son esposas del cielo y del Sol: puesto que María es dei genitrix, es preciso que tenga un esposo: el Cielo, lo es. Estas deidades de las religiones pretéritas estaban simbolizadas por el cuerno de la abundancia; así, María simboliza la riqueza de la tierra.

            6º. Telus, Latona, la tierra,  estaban simbolizadas por una venerable matrona con cien mamas, como ciertas Panteas isiacas, entonces ella, es, reina del imperio de la luna que ha descendido al trono de la tierra, su segundo dominio. En calidad de tal es como se honra a María, matrona, nodriza de los seres. No tiene cien mamas, imagen que, para no avergonzar nuestras miradas, relacionamos con la antigüedad; Los mitólogos de la Latona moderna las han hechizado rodeando a María de flores y frutos, llamándola, como madre universal, vaso insigne de amor, vas insigne devotionis. María es la reina fecunda, nutricia y siempre virgen; es la virgen depositaria de las fecundaciones solares, cuyos gérmenes están contenidos en los cálices del lirio, del loto egipcio y de la rosa mística: son los emblemas del vaso ¡delicada alegoría!

7º. Triformis, Proserpina, Hácate. Isis dice: Soy yo quien gobierna el cielo y los infiernos. Diana como luna puede decir: tengo tres rostros; el primero, es emblema de la infancia; el segundo, es el de la plenitud de fuerzas; y el tercero, de la vejez que conduce a la muerte. María es pintada frecuentemente, con la luna creciente, el globo de la tierra y aplastando a la serpiente Pitón, infernal enemiga de Apolo, de Cristo, de la luz. Hecate estaba coronada con rosas de cinco hojas: la letanía moderna llama a María, rosa alegórica, rosa mística. El diccionario mitológico de Noel, en la palabra Hecate, recuerda, fielmente, las antologías de esta Diosa con María. Proserpina, la misma que Hecate y como ella, la tercera  persona de la deidad triformis de los paganos, la esposa de Plutón, Sol inferior, y reina, por consiguiente, de las sombras invernales, tiene en la mano flores de narciso[1]: El lis está consagrado a María. La triformis, según sus rostros, es decir, sus fases, es causa de alegría o aflicción: María es dolorosa, lacrimosa mater o causa loetitioe.

Similitudes de Juno, Vesta, Ceres con María


1º. Juno-averna Proserpina, representada como majestuosa matrona, portaba la corona radial y el cetro: La majestuosa madona, reina de los ángeles, regina angelorum, María, tiene la corona, el cetro y la aureola radial del poder celestial.

2º. Vesta, Diosa del fuego-virgen y virgen por consiguiente, vestida como matrona cubierta con velo, tenía una lámpara o pátera con dos asas: a la virgen María nos la hacen imaginar como castíssima, prudentíssima y teniendo ante su efigie una lámpara suspendida y siempre ardiendo (capeduncula); Ingeniosa alegoría de la casta luz de la luna, janua coeli, puerta del cielo, emblema del vaso de reproducción de todos los seres, causa de su alegría, vas loetitiae.

            3º. Ceres. Sus estatuas la representan con un haz de espigas, una hoz, dos cuernos de la abundancia y dos niños sobre el seno, emblemas de las cosechas y de las estaciones del verano y del otoño: quitemos un cuerno y un niño, y tendremos a la Ceres moderna, la virgen nutricia del género humano, la virgen-madre María.

            Ceres, llamada la buena Diosa, responde a la María que el pueblo cristiano llama la virgen buena. Ceres tenía sus altos misterios instituidos contra la ignorancia supersticiosa; no nos atreveríamos a decir que fue por un objeto tan loable por lo que fueron instituidos los pequeños misterios de María, bajo el título cofradías y oficios de María, de la inmaculada, de su concepción, de Nuestra Señora de las siete espadas, de los siete dolores, de la madre del Sagrado Corazón de Jesús y otras prácticas más o menos religiosas[2]. Los paganos dieron a Juno el sobrenombre de Pelasgia y el de Pelasgis a Ceres; los monjes legendarios no conservaron este título para María; pero idearon a Santa Pelasgia o Pelagia.

Similitudes de Leucotea, Astarté, Venus Celeste, Atrea llamada Urania, con María.

Leucotea, nodriza de Baco con vestimenta de matrona, tenía  un niño pequeño, divinidad marina: esta vestimenta, el niño, el poder sobre el mar, hoy pertenecen a María, mater salvatoris, maris stella, nutricia de Jesús. La fecundidad, Diosa romana, tenía, también, como Leucotea y María un niño pequeño en brazos, y un cuerno de la abundancia en la mano.

            2º. Astarté, deidad de Sidón, la misma que Isis, Venus, Tanit y la luna eran representadas frecuentemente con las insignias reales y llevando un bastón rematado en una cruz: María, justa crucen lacrimosa.

            3º. Astrea, sube al cielo en el signo de Virgo: La asunción de María se celebra el día 15 del signo de Virgo (15 de agosto), día fijo. Esta fiesta se encuentra entre aquellas que los romanos llamaban stativoe.

            4º. Venus celeste, Urania, estaba revestida de azul y coronada de estrellas; es la musa de la astronomía: María lleva esta diadema y este manto, y sus solemnidades, en días señalados, son astronómicas. La Venus celeste era también Venus Marina: María, puerta del cielo, janua coeli, estrella de la luz del día, stella matutina. Es también marina, maris stella, patrona de los navegantes. Urania inspiraba un amor puro y preservaba los corazones de toda impureza: María está dotada de las mismas virtudes, es la madre del amor celeste, mater divinae gratiae; Es la fuente de las puras alegrías, causa nostrae laetiae.

Madre de todos los seres, depositaria de todos los gérmenes reproducidos por su fin en los campos siempre fértiles de la vida universal; Vaso eterno, nunca vació y derramado, sin cesar las flores y frutos de las existencias pasajeras; quiero, pobre mortal, en mi ocaso, tratar de cantar tus alabanzas.

Alma Venus, apenas surgías del seno de los mares[3]cuando los elementos saludaron, en ti, a su libertadora y madre del día[4] . Apenas el primer soplo de tu dulce hálito rozó las moléculas dotadas de respirabilidad, cuando tus primeros pasos, encantados, hicieron abrirse las rosas del amor púdico, los lises de la casta maternidad y sus corolas de suaves y consoladores perfumes con los  que la fraternidad teje sus guirnaldas.

“¡Alma Venus!, el día de tu natividad apareció, en el cielo, un asombroso prodigio: Una mujer celestial, revestida de Sol[5]. Era la reina del firmamento que Israel adoraba en los prósperos tiempos[6]; eras tu Reina de las Vírgenes madres[7], semivelada, o resplandeciente de luz en los afortunados espacios que recorres; y, sobre el cristal de las aguas, tú reflejas la dulce luz de un dios, tu hermano, esposo y tu hijo[8].

“¡Alma Venus! Reconozco tu deidad, bajo la túnica estrellada de María, y bajo su manto azul, flotando alrededor de su misteriosa luna creciente. Cuando los cielos están cubiertos de melancólicas nubes, tú consuelas la tierra con intervalos de claridad. Cuando brillan las estrellas, la llama plateada de tu disco dulcifica los rasgos centelleantes de esas vírgenes, lo mismo que en el templo de Vesta, el Fuego Sagrado hacía palidecer las lámparas de las deidades inferiores. Sea que blancas palomas arrastren tu carro en el Olimpo, o que de tus manos maternales y virginales se depositen, sobre el altar del dios miriónimo o de los mil nombres, estos vivientes emblemas del amor puro; sea que te cubras con el velo matronal de Latona, o que lleves la luna creciente de Diana, la corona de María, reina de los ángeles, yo adoro, en ti, al arca de la reproducción universal y a la benefactora de mi vida”.
Así, la gran causa de la prolongación de las especies de progenie in progeniis, ha sido honrada bajo mil diversos nombres, pero sus símbolos y sus atributos han sido casi los mismos. Las naciones, asombradas del quodcumque videbant y del quodcunque movetur, se han encontrado en las alegorías referentes a los astros más aparentes y a nuestro planeta.
Las diferencias de dogmas y cultos con respecto a la reina del cielo, de la tierra y de los infiernos, no vienen sino, por ejemplo, de las distancias entre la naciones, los tiempos y los improvisadores de religiones inspiradas, con más o menos precisión, en el curso de los más notables astros, tales como la Sol y el Luna. Los dioses extranjeros de las grandes naciones y de los pequeños pueblos, majorum e minorum gentium, se convirtieron, por las conquistas, en dioses romanos indigentes (indígenas), y sus sacerdotes y los flámines de capitolio se entendieron maravillosamente respecto a los medios de alianza y república; Antiguamente, hubo tantas fábulas y rituales como gobiernos y pueblos.
Asimismo, después de la fundación de la creencia moderna, bajo Constantino, los sacerdotes del denominado paganismo, con sus dioses, y los filósofos, con sus sistemas, entraron en el interior del nuevo santuario, sencillamente decorado; Cada uno de ellos colgó en él su bagaje: los pobres humanos, entonces, no supieron ya en quien fijarse para pasar con seguridad y ligereza de esta vida a la otra. ¡Cuantas barcas flotaban sobre la Estigia! Rito primitivo, rito de Oriente, rito de Occidente, rito maronita, rito mozarabe, rito galicano; los viajeros que no saben nadar no se atreven a arriesgarse lanzándose a la Mar; Pagan muy caro el peaje, sin alcanzar la otra ribera.
Estos diversos rituales, sin embargo, conservaron el signo sagrado de un solo dios, con las chocantes figuras de tres personas, una virgen madre y santos de rango y méritos diversos.
El rito griego y el rito romano se separaron, no a causa de la insípida y frívola cuestión de la procedencia del Espíritu Santo, sino por el hecho de la pretendida supremacía del obispo de Roma sobre el obispo de Constantinopla. Mucho después, el luteranismo protestó contra los dogmas de la presencia real y la aureola de los santos; Calvino es el último titán tonsurado que ha lanzado piedras contra las vidrieras góticas de la iglesia romana.
Creo que ya he dicho todo sobre las curiosas letanía llamadas de Jesús y de María (de la Sol y del  Luna); y, para no omitir nada, advertiré que las letanías del hijo se recitan en las plegarias de la mañana y las de la Virgen-madre en las plegarias de la tarde.” (J.M. Ragon, 1990:72-85).
Son muchas las hipótesis manejadas por los seguidores del catolicismo y sus apologistas sobre la “aparición” de la Virgen del Pino, fechada en 1481. La mayoría de ellas no pasan de ser burdas leyendas de contenido casi infantiles –sostenidas bajo el silogismos de tradiciones piadosas-, creadas y fomentadas por la secta católica para tratar de justificar la usurpación de la divinidad suprema de los antiguos canarios, la Diosa-Madre Chaxiraxi, la cual es adorada bajo diferentes nombres y aspectos en todas las isla del archipiélago.
Entre el pueblo guanche las creencias principales como queda dicho giran en torno a la Diosa-Madre Chaxiraxi, divinidades celestes, el culto a la tierra, y el culto a los antepasados, éstas presentan en general un carácter politeísta y naturalista dado que el hombre aparece profundamente inmerso en el medio ecológico, constituyendo algo así como un microcosmos en el que se vuelca todo el medio circundante, quedando su lugar precisado en una jerarquía de fuerzas y de seres que van desde dioses y héroes hasta animales, vegetales y minerales; como dirá M. Griaule, se trata de una serie que va «de la Diosa creadora hasta la basura del auchón». De aquí también que los hombres no vivan sólo de la naturaleza, sino con ella y no la dominen pese a aliarse frente a ella.

Como también que no sobrevivan o logren perpetuarse como no sea tras un conocimiento profundo de las fuerzas con que han de enfrentarse. Y de aquí que la religión del pueblo guanche jamás se nos presente independiente de un medio, de un área tierra determinada, de un cielo dado y, desde luego, de una sociedad a la que está estrechamente vinculada.

El proselitismo y la conversión están desprovistos de sentido. De aquí que la intolerancia quede excluida y hoy veamos a gentes canarias  convertidas a religiones autodenominadas universales aunque conservando a veces el legado de su tradición. La religión en el pueblo guanche vincula al hombre a su sociedad, y es preciso entender por ésta no solamente a los vivos, sino también a los muertos, a los antepasados, así como a las divinidades y a toda la fuerza que abriga el territorio, constituyendo con ella un todo indisoluble.

Asegura la cohesión, justifica las instituciones, penetra en todas las actividades, sea cual fuere el fin a que lleven, comportando ritos que la mayor parte de las veces desembocan en un complicado ceremonial. De aquí que la religión del pueblo guanche sea profundamente ritualistas y el cumplimiento correcto de los ritos, así como los gestos técnicos, presenten una resonancia que asegura la fecundidad de la tierra y el ganado, la caída de la lluvia, la perpetuación del grupo, la preservación del orden de la sociedad y del mundo, etc.

En la religión del pueblo guanche no existe lugar para el pecado, sino simplemente ofensas a los antepasados o a las divinidades y transgresiones de tabúes, no siempre voluntarias, pero que obligan a determinados correctivos. Por consiguiente en nuestra religión, se hace, pues, difícil pensar en que exista en la otra vida diferencias extremas entre justos y pecadores.  De aquí también la particularidad de las concepciones de la vida ultraterrena y el hecho de que  los espíritus de los muertos siguen viviendo entre los vivos, protegiendo a sus familiares los que fueron justos en vida, y relegados a Chinechi, -por un tiempo indeterminado- los que no lo fueron.

Como podemos apreciar, estos fundamentos morales  espirituales de la sociedad guanche están muy por encima de las retorcidas concepciones morales y espirituales que portaban los invasores judeo-cristianos, los cuales predicaban determinados conceptos morales que aparentemente coincidían con los de nuestros ancestros, pero que en la práctica eran vulnerados continuamente, tanto por los clérigos católicos como por los otros mercenarios invasores.
Las “apariciónes” de las primitivas imágenes de vírgenes católicas en cuestión, no fue sino otra de las supercherías llevada a cabo por los invasores con objeto de forzar la catolización de los primitivos canarios sincretizando bajo formas y ritos católicos las divinidades, Efekenes y lugares de culto del pueblo guanche, suplantando los paredros locales y dotándolos de los nombres de su santoral, mediante la coacción y el terror impuesto (es bien sabido que una manera de librarse de la esclavitud o la muerte era aceptar el cristianismo), unido a la prédica de que las divinidades que portaban los europeos  proporcionaban los mismos beneficios que las de la religión guanche y que sólo  cambiaban de nombre. Estos planteamientos simples pero efectivos, unidos a la profunda espiritualidad del primitivo pueblo canario fueron las basas jugadas por el catolicismo para ir asumiendo paulatinamente al más puro estilo romano el panteón de las divinidades canarias.
La cristianización consistió más en la aceptación formal de los ritos y prácticas de la religión católica que en un pleno conocimiento de sus dogmas. En este contexto ha de explicarse el que en la isla Esero (Hierro) se les diera a la Virgen y Dios católicos los nombres de las deidades locales, Moneyba o Moreyba (virgen de Los Reyes) nombre de la Diosa y Eraoranhan, deidad masculina, en Benahuare (La Palma) la Diosa Abora fue adscrita a la virgen de Las Nieves, en Tamaránt (Gran Canaria) la Diosa fue usurpada por la virgen del Pino, en Chinet (Tenerife) los atributos de la Diosa Chaxiraxi le fueron implantados a la virgen de Candelaria.
Si estudiamos un poco los movimientos invasores castellanos y portugueses reinos dominados por el papado, podemos observar la ingente cantidad de “apariciones” marianas producidas en los países sometidos, no deja de ser significativo el hecho de las supuestas “apariciones” marianas se producían en zonas de dominio de congregaciones de las sectas católicas franciscanas o dominicas.
Curiosamente, en los territorios invadidos por ingleses, franceses u holandeses, no se produjo este tipo de fenómeno. ¿Será que la virgen María solo mostraba afección  a los pueblos sometidos por los católicos?


Centrémonos en la sincretización por parte del catolicismo de la Diosa-Madre Chaxiraxi en la isla Tamaránt (Gran Canaria).

Andrés Bernáldez (El cura de Los Palacios), en su Historia de los Reyes Católicos refiere:  “En la Gran Canaria tenían una casa de oración llamada
Toriña, e tenían allí una imagen de palo, tan luenga como media lanza,
entallada, con todos sus niervos, de mujer desnuda con sus miembros de fuera y
delante de ella una cabra de un madero entallada, con su figura de hembra que
quería concebir, y tras de ella un cabrón entallado de otro madero, puesto
como que quería sobir a engendrar sobre la cabra.”
“Prosiguiendo Pedro de Vera en el repartimiento llegó a un término llamado Terori, porque se nombraba así el Canario, cuyo había sido, del cual tomó el nombre aquel terreno suyo, en el cual apacentaba sus ganados, cerca de la fértil y frondosa selva de Doramas (...).

No habían llegado hasta entonces los españoles a aquel sitio por ser lo más fresco y lloviznoso de la cumbre a la parte norte de la isla, y para llegar a él en esta ocasión fue necesario que fuesen de aquellos Canarios guiados los Españoles Conquistadores que iban en aquella tropa; aviéndoles antes los Canarios informado que en aquel sitio de Terori estaba un árbol muy alto y admirable, que contenía en sí una rara maravilla, cuya noticia tenían de sus mayores y ancianos y avía más de cien años que venía de unos en otros.

Dijéronles que en aquel territorio había muchas fuentes (...). Pero, que al pie del coposo
árbol nacía una que lavándose con su agua sanaban de las enfermedades que padecían, y, por eso, la usaban mucho en sus necesidades y faltas de salud. y que en los ramos de aquel árbol asistía tan continua una estrella muy resplandeciente y clara, que ellos la tenían ya por Vezina, y, aunque muchos habían intentado subir a las frescas ramas, donde estava, por ver su hermosura, nunca les fue posible llegar a ella, porque todos perdían las fuerzas y se deslizavan por el pie de aquella planta, donde habitava”

Anónimo de Diego Henriquez (ca. 1640)
(Quintana-Cazorla, 1971: 63-65. En: José Barrios García, 1993)

“Puesta a la ovediencia de los Reyes Cathólicos la ysla de Canaria por el capitán Pedro de Vera el año de mil quatro cientos setenta y siete: puso quien doctrinase i enseñase la fe, en varios lugares i citios, y en uno llamado Teror tres leguas de el Real de Las Palmas, entre Arucas y Guía que es junto a Gáldar, se fabricó yglecia de la advocación de S. Mathías, y serca de allí, está un grandioso pino que tiene de alto desde su raís a pie, hasta la última rama quarenta y dos varas, que hacen ducientos y ocho palmos, i de /f.o 92v/ gruezo poco más de doze taladradas a la parte de poniente a las faldas de unas cierras y montañas, el tronco o primer cañón hasta onde se divide en tres gruezos ramos, tiene treinta varas, onde ai ciertas piedras i tierra, i plantados tres árboles dragos, de alto tres varas el más alto i poco menos otro, i el último de dos varas, i todos de una copa porque este árbol hace muchas, este pino con ser tan grande da su fructo de unas piñas mui pequeñas; la maior de el tamaño de un guebo, la menor como almendras grandes, nunca se abren ni dentro tienen piñones, ni en Canaria lo dan estos árboles aunque otros
pinos los dan como en Spaña mas no abren; a el pie de este árbol, havía un zarsal de onde salían unos manantiales de agua, que recojida en un pozuelo, la llebaban los canarios, para dar a veber a sus enfermos, i otros tullidos, i de diferentes achaques venían alabarse la parte enferma y verdaderamente sanaban, los spañoles preguntaban la causa, i unos la negaban, i otros decían que allí havía luces de noche, i venido a estar en aquellas tierras de los dragos la Madre de Dios, con dos luces encendidas, i otras veses que una estrella estaba mui ordinariamente en aquel citio; no se les daba crédito i llamábanlos de perros idólatras; y el cura de la parhoquia de S. Matías que era portugués el licdo. Tristán, por vía de limosna pedía a los canarios paga por el agua de el pozuelo; que la llebaban traiéndole ganado, gofio i lo que aquellos míceros gentiles tenían, por no faltar a su devoción […] “(Marín de Cubas,).
Continua.



[1] Esta flor representa el disco radiante de la Sol.
[2] Francois Arnoul, jacobino, de Mans, ideó en el siglo XVI, fundar una orden de caballería para el sexo femenino y propio para extender el culto a la virgen. Ana de Austria, regente, le dio su aprobación. Publicó en 1647, en París y Lion, su proyecto de una “orden del Collar celestial del Santo Rosario, compuesta por cincuenta señoritas”, pero no pudo encontrar aspirantes. Después publicó unas “revelaciones de remedios” y sentó plaza entre los empíricos.(Ver Journal de Lttér., Scien et Arts, t.4,p.179).
[3] Himno “Ave maris stella”.
[4] Mater dei alma o diei, madre de Dios y del día.
[5] Evangelio según San Mateo, cap. 1, vers.1.
[6] Jeremías dijo, 44: “Ofreceremos incienso a la reina de los cielos; le haremos aspersiones por las calles de Jerusalén; porque, cesemos de hacerlo, seremos destruidos por la espada y el hambre.” Jeremías acertó en su vaticinio, en cuanto el pueblo de Israel abandonó la veneración a la Diosa aceptado al monoteísmo machista, comenzó su declive.
[7] Regina virgenum, reina de las vírgenes, letanía de María.
[8] Letanías de Jesús: Sol justiatiae.- Letanías de María: Speculum justitiae.- Urania ( de uranos, cielos); Osiris, esposo de Isis; María, madre del dios Jesús.

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